Han pasado más de siete años desde que Martín se fue a la guerra. En 2015, cogió la misma mochila que le ví llevarse a tantos festivales y puso rumbo a la frontera de Siria con Turquía, para luchar en primera línea. Sin despedirse, dejó atrás una vida acomodada, a su familia y a nosotros, sus amigos.
Hace poco volvió a dar señales de vida. Atrapado en algún rincón del Kurdistán Iraquí, sin pasaporte, ha decidido que es el momento de volver y está buscando su ancla al pasado. Pero el camino de retorn...